miércoles, 12 de septiembre de 2007

Una muerte con responsables

No quiero que mi ventana sólo lleve el color negro del luto, de la muerte y de la desesperanza. Sin embargo, tampoco estoy dispuesto a ignorar la realidad para hablar de esas cosas que les interesan a otros y que permiten olvidar las tragedias diaras, algunas de las cuales tienen culpables con nombres y apellidos.

Ayer por la tarde murió en la calle San Roque, muy cerquita de mi ventana, un obrero de la construcción. Tenía sólo 47 años. Se cayó del techo del tercer piso en la rehabilitación de una obra. No llevaba casco, ni la obra tenía red protectora, ni estaba sujeto por arneses. Por no tener, ni siquiera tenía contrato. Allí, junto a él estaba su hijo, de solo 20 años, al que sin duda nunca se le podrá olvidar el 11 de septiembre de 2007. Por supuesto, su hijo, que también trabajaba en la obra no tampoco tenía contrato.

Para quien no esté habituado a los comportamientos empresariales en Cádiz, debo decirle que esto es más que habitual. Muchos empresarios tienen a trabajadores sin dar de alta, o los dan de alta por dos horas para después tenerlos trabajando una jornada entera (o más). Se aprovechan de la ineficacia -por no hablar de connivencia culpable- de los servicios de inspección de trabajo en esta zona. De hecho, hace más de un mes que los vecinos de la finca en la que murió Jesús María -así se llamaba el trabajador- denunciaron ante la Inspección de Trabajo la vulneración de las más mínimas condiciones de seguridad en el trabajo.

Que el empresario diga ahora que "tenía pensado dar de alta al trabajador en los próximos días" es una auténtica aberración, porque el alta en la Seguridad Social de un trabajador no es una concesión graciosa del empresario, sino una obligación que surge en el momento en el que se inicia la relación laboral.

Los trabajadores no pedimos una medalla para los compañeros muertos. Ni un especial en la televisión pública recordando lo maravilloso de su persona. Sólo queremos que ir a trabajar deje de ser poner en peligro la vida. Sólo pedimos que los culpables de estas muertes -empresario y servicios de inspección de trabajo- sufran las consecuencias de haber jugado de forma siniestra con la vida de una persona.

martes, 11 de septiembre de 2007

11 de septiembre

No quiero que se escape el día sin que desde mi ventana mande un recuerdo a las víctimas de uno de los acontecimientos más deplorables de la historia reciente del planeta. Ocurrió un 11 de septiembre cuando un iluminado pretendió cambiar el rumbo de un país asesinando a centenares de personas.

Porque fue un 11 de septiembre el día en el que Pinochet se alzó en armas y dio un golpe de estado que acabó con el gobierno democrático de Salvador Allende. Un gobierno que había pretendido, osados ellos, abandonar la inmensa tiranía de los Estados Unidos y recuperar un poder económico nacional que permitiera revertir las desigualdades sociales en su territorio.

Pero Henry Kissinger (curioso Nobel de la Paz el suyo) y todo la administración estaounidense secundaron un levantamiento que pasó por las armas a centenares de chilenos, por el tremendo delito de ser de izquierdas y perpetuaron un régimen que asesinó violó, e hizo desaparecer a muchísimos compatriotas y al que solo el coraje de los chilenos logró poner fin.

Hoy cuelgo de mi ventana la bandera de Chile como homenaje a Salvador Allende, un hombre honesto, un político culto e inteligente que prefirió que lo mataran antes que abandonar el puesto en el que el pueblo (su pueblo chileno) le había situado. Hoy ondea la bandera que sobre el fondo azul sólo tiene una estrella blanca para recordar tantas tropelías que los de las cincuenta y dos estrellas han cometido a lo largo y ancho del globo.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Pepita Aurora

Si hay un pueblo en esta bella provincia de Cádiz que me encanta ese es Barbate. No es el más atractivo. Ni tampoco el más turístico. Ni siquiera el más monumental. Pero tiene algo especial. Quizá coincide que pasé la mayor parte de los veranos de mi infancia en la casa que mi familia tiene cerca de la playa de Zahora y los recuerdos de Barbate se amontonan entre los más bellos de una ya de por sí tremendamente bella infancia.

O quizá sea esa playa de El Carmen. O ese fin de semana de la sardiná, que se esconde ahora bajo otro absurdo nombre en esa práctica tan moderna de crear nombres vacios para realidades clásicas. O el encanto paradisíaco de la playa de la Yerbabuena. O el pinar de la Breña. Y qué decir de la mojama de HERPAC, de los pasteles de Tres Martínez, de un almuerzo en Casa Nani, justo en el Paseo Marítimo, a base de atún y tortillitas de camarones.

O su gente. Esa gente dura, nacida en un pueblo marinero que ha navegado siempre esquivando los temporales de la mar y los de la tierra que llegaban en forma de polvo blanco que destrozaba familias enteras.

Esa gente que sale a la mar, cuando le dejan, sabiéndose que se juega la vida cada día y que no va a recibir ni medallas ni homenajes, ni funerales de Estado. Ellos son gente fetén que sólo necesitan el cariño y la solidaridad de otros que son como ellos. Y yo, desde mi ventana, en mi modesta posición, les dedico este post con todo el cariño que le tengo a Barbate y a los barbateños. Vaya por los marineros del Pepita Aurora, otros que nunca volverán a su puerto de Barbate.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Pisos para todos

Nuestra queridísima y nunca suficientemente bien valorada Junta de Andalucía, con su inteligente e intrépido presidente Manuel Chaves a la cabeza, ha saltado a la primera línea de los medios de comunicación por la decisión de comenzar a estudiar una ley que reconozca el derecho de todos los andaluces a tener una vivienda digna.

No seré yo quien critique una ley que tiene como objetivo garantizar una vivienda digna a todos los andaluces. Que los poderes públicos intervengan por fin en el sucio mercado inmobiliario para permitir que aquellos que no pueden acceder a una vivienda gocen por fin de ese derecho me parece una magnífica idea.

El problema es que no me lo creo. Me duele mi incredulidad, pero todo lo que rodea a la noticia me hace sentir la sensación de que me están intentando engañar. Lo primero porque no creo en leyes que garanticen derechos sin que se tracen los medios adecuados para ello (tal y como ha dicho el ministro Solbes, el más inteligente, con mucho, de todos los ministros).

Se dice que van a establecerse unos precios máximos de alquiler e hipotecas, pero no se matiza si será solo en las viviendas de protección pública o ese derecho también será reclamable en los tribunales ante el particular que alquila un piso. Porque si es solo para aquellos afortunados que reciben una vivienda de protección oficial, entonces el ámbito de aplicación de la ley es mínimo y que no me cuenten que en veinte años harán miles de millones de viviendas, que eso es vender humo.

Lo segundo que me da mala espina es el momento. ¿No ha tenido tiempo Chaves y sus chicas de sacar la ley durante la legislatura? La noticia surge seis meses antes de que haya elecciones, en un momento en el que la ley no podrá ser aprobada inmediatamente, sino que habrá que esperar la nueva configuración del Parlamento andaluz.

Lo último que me echa para atrás es, precisamente, que esté la Junta de Andalucía por medio. El ejemplo de la subvención para alquiler que exige la participación de una inmobiliaria que te cobra el valor de un mes por su gestión, sin que haya hecho nada, me parece suficiente para recelar de una de las admnistraciones más inútiles que pueden existir. Eso o el ejemplo de Delphi. O el de la Escuela de Idiomas de Cádiz...

Espero que Chaves y sus chicas me convenzan con sus actos de que esta ley es algo más que una cortina de humo electoralista.

martes, 4 de septiembre de 2007

Casi expulsada

Mis vacaciones han sido bastante inmerecidas porque hago las cosas que me gustan. Por eso no me costó trabajo dejar la toalla, la crema y la arena para ayudar a Josiane, una chica brasileña que había recibido un trato inadecuado por parte de la Subdelegación del Gobierno.

En realidad, Josiane no necesitaba mi ayuda porque ya habia tenido la de su cuñada Tania y la de su abogado, José Luis Tellado. Gracias a ellos Josiane pudo hacer valer sus derechos y paralizar su expulsión.

La cuestión, para quien no lo entienda, es bastante sencilla. La normativa de extranjería permite a un inmigrante recurrir su orden de expulsión durante un plazo de dos meses pero también permite que esa expulsión se ejecute inmediatamente después de ser dictada. El recurso, además, suele paralizar la expulsión. Aprovechando esta incongruencia normativa la Subdelegación del Gobierno en Cádiz ha optado por acelerar los procesos de expulsión y tratar de ejecutar las ordenes antes de que el juzgado las paralice.

Por eso se dan circunstancias como las de Josiane a la que sacaron de un avión en Madrid cuando ya iba camino de Brasil y a la que dejaron en Barajas sin ofrecerle ni dinero ni un billete de vuelta. Por eso es esencial contar con la ayuda familiar con la que contó Josiane. Otros muchos no encuentran esa ayuda y son expulsados antes de que el juzgado diga si la expulsión e ajusta a Derecho o no.

Josiane tuvo suerte y quiere que su ejemplo sirva para aquellos a los que el rodillo administrativo conculcasus derechos. A mi no me costó dejar mis vacaciones para apoyarla. Aunque no necesitara mi apoyo.