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lunes, 30 de julio de 2007

Regreso a la preemancipación

Dicen los hosteleros que este verano en Cádiz está siendo de lo más flojito. Lo entiendo. El atractivo de mi ciudad se limita a sus innumerables encantos naturales pero poco, muy poco, se hace desde los organismos públicos para que Cádiz sea algo más que el destino turístico de familias con bebés que buscan un lugar barato donde pasar sus vacaciones de playa, o parejas de sesentones que solo quieren mar y tumbona.

Tambien dicen los inmobiliarios -caciques de la burbuja- que el alquiler de pisos en verano se está reduciendo en Cádiz este año. Y eso no es que lo entienda, eso me alegra sobre manera. A ver si esta coyuntura de rechazo de los alquileres desproporcionados permite volver a la normalidad de un mercado inmobiliario excesivamente estacional. Porque puedo aceptar que el turismo sea estacional... pero que lo sea el mercado inmobiliario.

Para un joven encontrar un piso del aquiler en Cádiz para todo el año es una auténtica misión imposible. Son muchos los que alquilan su vivienda por nueve meses y en verano se tienen que volver a casa de sus padres para que ese apartamento le pueda servir a su dueño para estafar a Hacienda unos cuantos miles de euros. Si ese es el turismo que Cádiz atrae, prefiero rechazarlo.

Va por mi amigo Omar, por Fransu, por Fran, y por tantos y tantos jóvenes que cuando ha llegado julio han tenido que recoger el petate de su vivienda y retornar como un inoperante paso atrás al territorio de la preemancipación. Ellos seguro que celebran que el piso que les da cobijo desde septiembre a junio no pueda ser alquilado en verano. Porque ellos (y yo) creemos que una ciudad que vive del turismo no se puede construir con la condición de que sus ciudadanos emigren. Eso no es una ciudad. Eso es un parque temático.

jueves, 5 de abril de 2007

La infravivienda como arma electoral

A mi ventana ha llegado La Voz de Cádiz con este titular:


Sinceramente, me produce una especial desesperación que, de nuevo, el Ayuntamiento de Cádiz, tras doce años de absoluta ineficacia en la lucha contra la infravivienda trate de vender un nuevo programa de ayudas que se antoja, a todas luces insuficiente.

En primer lugar, el programa de ayuda no es más que una oferta a todos aquellos que no han podido obtener las ayudas de la Junta para erradicar la infravivienda. Es cierto que la Junta de Andalucía se está mostrando especialmente lenta a la hora de tramitar estos expedientes -como todo en la Junta de Andalucía, por otra parte- pero no parece la solución adecuada anunciar un programa de ayudas justo dos meses antes de las elecciones.

Por una parte, porque las ayudas son totalmente insuficientes: un máximo de 30.000 euros por vivienda, es decir, cinco millones de pesetas. ¿Conocen el concejal de Vivienda a tiempo parcial algún constructor que ejecute las obras necesarias para la adecuación de una vivienda a los mínimos exigidos por ese precio? ¿Por qué la Junta ofrece más dinero por cada vivienda?

Pero, la pregunta que a mi me surge es ¿aplica el Consistorio los criterios de infravivienda en las promociones que construye? Yo sé que no porque en San Juan de Dios, 6 las condiciones constructivas están por debajo de los mínimos requeridos y no existe la ventilación suficiente. Además, los 34 metros cuadrados de la vivienda condenan al hacinamiento que estos señores dicen pretender erradicar. Paradójico, puede que dentro de un par de años el Ayuntamiento me conceda una subvención para reparar una vivienda que ellos mismos construyeron, mal.

Es lo que pasa cuando no hay criterio, que se usa cualquier cosa como arma electoral arrojadiza. Aunque en el tema de la vivienda, si el arma la emplea Teófila y Ortiz sólo puede ser un bumerán.

domingo, 25 de marzo de 2007

La marcha por la vivienda digna en Cádiz

Alejandro Massía publica la noticia en el Cádiz Información:

Unas 200 personas salen a la calle para reclamar viviendas dignas La manifestación finalizó en Hércules 12, donde un inquilino leyó un manifiesto Las protestas contra la especulación urbanística volvieron a repetirse ayer en Cádiz, donde unas 200 personas secundaron la manifestación convocada a nivel estatal bajo el lema La vivienda es un derecho y no un negocio. Las calles del centro acogieron una movilización que, debido a su vistosidad y carácter festivo, no pasó desapercibida para muchos ciudadanos durante todo su periplo. Qué es lo que pasa que no tenemos casa, queremos un pisito como el del principito o la hipoteca camina pa ´ lante, los derechos caminan pa’ trás fueron algunos de los lemas más coreados en esta marcha pacífica, que partió a las 12.30 horas de la Plaza San Juan de Dios y culminó a las puertas de Hércules 12, tras discurrir previamente por Pelota, Plaza de la Catedral, Compañía, Plaza de las Flores, alrededores del Mercado Central, Sacramento, Sagasta, Plaza de San Antonio y barrio de El Mentidero. La mayoría de los participantes eran jóvenes, algo lógico dado que son el sector de la población que más difícil lo tiene para acceder a una casa.

Entre ellos, se encontraba Diego Boza, el adjudicatario que rechazó hace unos meses un piso municipal, en régimen de alquiler y con opción a compra, debido a sus escasas dimensiones (34 metros cuadrados). Tampoco faltaron a la cita reivindicativa diversos colectivos sociales de la ciudad (Pro Derechos Humanos, Facua, Brigadas Amarillas...) y asociaciones de vecinos. En cuanto a partidos políticos, cabe señalar la asistencia de representantes de Izquierda Unida y del Partido Andalucista. Por su parte, las secciones sindicales del Hospital Puerta del Mar, Autonomía Obrera y CGT, aprovecharon la ocasión para pedir que no se derribe el centro sanitario, al considerar que lo único que se busca con esta operación es especular con los terrenos y dar un “pelotazo inmobiliario”.

Los momentos más emotivos se vivieron al final del recorrido, cuando Fernando Pedemonte, uno de los inquilinos de Hércules 12, leyó a las puertas de su casa un manifiesto, en el que se denunciaba la “dejadez” de las administraciones públicas a la hora de afrontar el drama de la infravivienda y se abogaba también por la preservación de los espacios públicos y naturales frente a la política del ladrillo. “Sabemos que es posible y por eso vamos a dar esta pelea”, subrayó. Al término de su intervención, las ovaciones de los manifestantes se mezclaron con los aplausos de muchos residentes que, asomados a los balcones, mostraban su apoyo a las demandas de la multitud allí congregada. Según señaló a este medio Jesús Rodríguez, uno de los portavoces de la Asamblea por la vivienda digna, “con este gesto hemos querido solidarizarnos con una lucha vecinal histórica del casco antiguo”. Sin embargo, la decisión de finalizar la protesta en esta finca, no fue bien acogida por la Federación 5 de Abril, que optó por retirarse de la manifestación a la altura de la Plaza de San Antonio.

sábado, 24 de marzo de 2007

Cádiz por la vivienda digna

La cita es hoy, a las 12.30 en la Plaza San Juan de Dios. Los gaditanos nos vamos a manifestar exigiendo soluciones al gravísimo problema de la vivienda que afecta a todos los ciudadanos del Estado español pero que se agudiza en nuestra ciudad.

Allí estaremos partidos políticos, asociaciones de vecinos, organizaciones no gubernamentales, colectivos sociales y ciudadanos individuales reclamando medidas políticas, sociales, institucionales y de cualquier índole que permitan el acceso a una vivienda para la gente joven, que logren rescatar ese bien de primera necesidad que es el tener un suelo y un techo para poder desarrollar tu vida de las fauces de los constructores sin escrúpulos y el maldito mercado inmobiliario que todo lo justifica.

Quienes no estarán serán la Alcaldesa, ni el concejal de vivienda a tiempo parcial, ni la gerente de PROCASA ni todos esos a los que la cosa pública les ha garantizado un futuro y les ha permitido duplicar (o triplicar) su patrimonio general y, en especial, el patrimonio inmobiliario (¿verdad señora Martínez?). Tampoco estarán quienes mangonean, acuerdan, pactan y corrompen para lograr que la vivienda en Cádiz siga siendo un problema que solo se soluciona con mucho dinero.

A ellos les interesa que todo siga igual. A nosotros, no. Nosotros queremos cambiar las reglas de juego de este absurdo mercado y poder acceder a una vivienda sin que en ello se nos vaya la vida, el sueldo o las esperanzas. Por eso estaremos en la calle, hoy y siempre.

martes, 20 de marzo de 2007

El problema de Fernando

Hoy se asoma a esta ventana Fernando. A Fernando lo conocí en una manifestación por la vivienda digna allá por diciembre pero el otro día se pasó por la APDHA para contarnos su problema.

El problema de Fernando es que es de Cádiz y vive con su madre en un piso alquilado en el casco antiguo. Hasta aquí podría parecer todo normal, pero la realidad es que el piso de Fernando está en la finca número 12 de la calle Hércules y sus propietarios son especuladores inmobiliarios que quieren echar a los inquilinos para poder tirar la finca y, tras reformarla, vender esas viviendas por precios altísimos para que, en su mayoría, sean adquiridos por gente que de fuera de Cádiz que las utilizarán solo en carnavales y verano para disfrutar de Cádiz y decir que los gaditanos nacen donde les da la gana.

A Fernando y su madre les han hecho todo tipo de perrerías. Les han puesto andamios delante de la puerta de su casa, les han incitado a dejar de pagar para que les cortasen la luz y el agua,... La última maniobra ha sido enviar una carta en términos bastante dudosos dando a entender que la Subdelegación del Gobierno en Cádiz había ordenado que debían abandonar la casa. Todo tipo de presiones para conseguir eliminar a esas personas que les impiden hacer negocio con algo tan básico como la vivienda.

Nadie les da una solución. Procasa debió expropiar la vivienda pero el desastre de la empresa municipal fue de tal calibre -firmaron un informe en febrero diciendo que habían realizado una inspección en junio siguiente- que Fernando y su madre se encontraron sin amparo alguno. La desgracia para los propietarios de la finca es que Fernando no está quieto. Fernando sigue luchando para que su madre pueda quedarse donde siempre vivió, para que no tenga que abandonar su casa de toda la vida.

La desgracia para Fernando es que la lucha es demasiado difícil para que un chaval pueda desarrollarla con éxito. Por eso le presto mi ventana hoy para que se exponga su situación. Por eso y porque su historia es sólo un ejemplo del acoso inmobiliario que sufren muchos ancianos en Cádiz... muchos que no tienen a un Fernando para que pelee por ellos.

viernes, 9 de marzo de 2007

Derrumbe en la calle Sacramento







Desayunando llega a mi ventana los ecos de una noticia sobrecogedora. Las familias gaditanas que viven en cinco fincas del centro de Cádiz, en concreto en la calle Sacramento números 26 y 27, Rosario Cepeda 26 y 28 y Fernández Shaw 3, han tenido que dormir en un pensión porque esta noche su casa se ha venido abajo. El susto inicial de sentir temblar el suelo y caer el techo se ha transformado en impotencia ante la realidad de que, por lo pronto, durante una noche iban a estar fuera de sus casas.

Ver tu casa caer debe ser una experiencia especialmente frustrante. Tus sueños de tantos años, tus recuerdos, tus ilusiones, van desmoronándose mientras corres para evitar que tú tambien quedes sepultado entre los cascotes y los restos de aquello que fue tu hogar. Personas mayores, impedidas, familias enteras, todos en la calle.

Lo peor de todo es que se esperaba. Los vecinos lo esperaban. Durante algún tiempo habían denunciado la situación de sus viviendas a causa de la obra que se realiza en una finca contigua había afectado a los puntales de sus edificios carcomidos ya por el tiempo y la dejadez de promotores, constructora e instituciones. Lo más grave es que hace dos días el arquitecto firmó un documento en el que afirmaba que la finca estaba en perfecto estado.

Lo mejor, si es que cabe algo positivo, es que no ha pasado nada. Viendo las imágenes de la finca que he hecho, parece increible que nadie haya resultado afectado más que por los ataques de nervios. Una señora le debe su vida a haber decidido dejar su higiene dental para el próximo día.

Y al final se han confirmado sus peores pronósticos. Y la casa se les ha venido abajo. Y han tenido que dormir en un pensión, hoy. Y probablemente mañana. Y quizá pasado sean realojados, temporalmente en una casa que no es la suya ni lo será nunca. Y mientras, algunos, siguen haciéndose de oro con el casco antiguo de Cádiz. Y mientras, en el Ayuntamiento nadie se hace responsable de pagarles a las familias el dinero de un hotel.


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Editado por diegoboza, el 9 de marzo a las 23:50 horas.

Ha llegado a mi ventana los ecos de algunas soluciones ofrecidas a las personas afectadas por el derrumbe. Parece que la empresa promotora ha tenido un comportamiento más que digno y ha ofrecido realojos en pisos de alquiler y en el Hotel Francia y París. Todo lo mal que se ha hecho la obra, parece que se está haciendo bien la solución.

Esperaremos acontecimientos.

lunes, 5 de marzo de 2007

El nacimiento del sueño (I)

El punto de partida de mi blog es una ventana. En concreto, la ventana que tiene la vivienda situada en la calle San Juan de Dios, 6 - Bajo, en Cádiz. Esa vivienda, de tan sólo 34,34 metros cuadrados, me ha llevado a enfrentarme con el Ayuntamiento de Cádiz que dirige Teófila Martínez y, sobre todo, con la Empresa Municipal de Vivienda de Cádiz (PROCASA) que des-gobierna el concejal a tiempo parcial Juan José Ortiz. Por eso, creo que además de contar lo que imaginariamente veo desde la ventana, debo contar la historia de esa ventana. Comienzo por un primer capítulo.

Vivir en Cádiz es algo más complicado de lo que parece. El cumplimiento del artículo 47 de la Constitución resulta mínimo en todo el Estado español, pero en Cádiz, por sus especiales circunstancias (escasez de suelo y exceso de vivienda vacacional) la situación se maximiza. Por eso, cuando el Ayuntamiento de Cádiz hizo pública la decisión de iniciar un programa de viviendas para jóvenes me interesé en el tema.

La primera opción fue la de unas viviendas en venta en los terrenos que se habían "ganado" tras el desmantelamiento de los depósitos de una empresa de hidrocarburos. Por suerte, acababa de empezar a trabajar en la Universidad de Cádiz como becario, en aquel momento cumplía los requisitos y me presenté al sorteo. Por desgracia, no salí agraciado. Aunque la desgracia es menor cuando se descubre que casi un lustro después de haberse realizado el sorteo las viviendas siguen sin haberse terminado. Me imagino la cara de aquellos que pusieron su esperanza en comenzar su vida independiente, su vida de pareja o su vida con la dignidad que ellos consideraban adecuada en la entrega de esas llaves y aún siguen esperando.

La siguiente opción fue la de la promoción de viviendas en alquiler con opción a compra. La idea, tal y como la planteaba PROCASA, resultaba atractiva: viviendas en el centro de Cádiz, entre 50 y 60 metros cuadrados, 2 o 3 dormitorios y con unas rentas bajas de alquiler. Transcurridos cinco años y las viviendas podrían ser vendidas a los arrendatarios descontando el importe de las 60 rentas pagadas.

Seguía trabajando en la Universidad, seguía ganando lo mismo y seguía estando dentro de las condiciones económicas que se planteaban en las bases de la convocatoria. Las bases eran bastante exigentes puesto que para poder aceptar la solicitud la unidad familiar tenía que recibir unos ingresos de entre 8.500 y 12.000 (aprox.) Esto equivale, más o menos, a entre 600 y 850 euros mensuales en 14 pagas lo que hacía prácticamente imposible que ninguna pareja en la que dos personas trabajasen a tiempo completo durante todo el año pudieran presentar la solicitud. A mi eso no me importaba puesto que Marta no trabajaba. En aquel momento tampoco nos planteábamos lo de vivir juntos, por lo que la solicitud la presenté yo, individualmente.

La suerte, la gran suerte, fue que me tocó. Era una opción excepcional poder ser beneficiario de un piso en esta Cádiz que llevo en el corazón en condiciones económicas notablemente mejores que las existentes en el mercado libre. Por eso cuando un amigo que trabaja en PROCASA me llamó y me contó que entre las bolas elegidas había salido la mía me dio una gran alegría: fue el nacimiento de un sueño.