viernes, 30 de octubre de 2009

On air: Obras y responsables

El día 18 de octubre en el Hoy por Hoy Cádiz se emitió la siguiente columna de opinión, con la voz y la firma (como gusta decir a Carlos Alarcón) del propietario de esta ventana.

Que las obras en Cádiz duraban más que en cualquier otro rincón del globo era algo a lo que estamos desgraciadamente acostumbrados. Algunas, de hecho, acumulan ya retraso antes de iniciar su ejecución, como la del Pabellón Portillo, la del Olivillo, la Tribunal del Estadio o la del Hotel de Varcarcel.

Entre las que más retraso han acumulado destaca, sin lugar a dudas, el pabellón del Casco Histórico. A pesar de lo necesario que era ese equipamiento deportivo para los ciudadanos de Cádiz, la apertura del edificio se retrasó casi una década desde el comienzo de las obras. Pero aquel pabellón descubrió una nueva categoría en las obras que se ejecutan en Cádiz: las obras mal hechas. La falta de ventilación en las zonas deportivas y las goteras en la pista cubierta eran defectos gravísimos en una obra recién concluida.

Algo parecido pueden decir los usuarios del pabellón Ciudad de Cádiz que, con las primeras lluvias han visto como el nuevo techo instalado este verano filtraba agua y mojaba el parqué. Auténticos charcos que hacen muy peligrosa la práctica del deporte en estas instalaciones públicas. Resulta curioso, pero el techo actual tiene más goteras que el viejo que se sustituyó. Un auténtico paradigma del desastre municipal al ejecutar las obras públicas.

No sólo es la materia deportiva, sino que cualquier obra que se acabe en Cádiz tiene sus graves desperfectos. La próxima semana hay jornadas de puertas abiertas en el nuevo mercado de abastos. Habrá fotos y sonrisitas que es lo que le interesa a la alcaldesa, pero los detallistas ya han denunciado que la estructura va a generar auténticos problemas en los días de lluvias. No se salva ni el proyecto Entrecatedrales que también ha desatado la polémica con los gestores del yacimiento de Casa del Obispo que han denunciado filtraciones y daños en estos restos arqueológicos. Y, sobre todo, lo que es más grave, que el Ayuntamiento ha hecho caso omiso a las decenas de escritos presentados denunciando la situación.

Mientras la Alcaldesa aparecía en la prensa anunciando las obras de la Mirandilla y la Cárcel Real (foto y sonrisita, recuerden). Pero de desperfectos en obras recién finalizadas no dijo nada. Eso no interesa porque ya su rédito electoral está amortizado. ¿Y nadie asume responsabilidades? Es que responsables, en el Ayuntamiento de Cádiz hay muy pocos. Por no decir ninguno.

martes, 27 de octubre de 2009

Remedios Fernández Sánchez

Probablemente el nombre que encabeza este escrito a la mayoría de los que se asomen a mi ventana no les diga nada. Incluso a mi me plantea dudas si corresponde airear cuestiones personales a través de la ventana que abrí hace bastante tiempo en internet. Lo que ocurre es que hoy hace dos meses que ella falleció y no quiero dejar pasar un día más sin darle mi público recuerdo.


Remedios, la mujer que siendo una niña sevillana se vino a San Fernando por amor y en una casa del Zaporito dio a luz y crió a cinco niños. Uno de ellos, mi madre. Y es que Remedios Fernández Sánchez era mi abuela. La única que tenía, porque Pepa se fue por siempre antes siquiera de que mis padres sellaran ante el altar su amor eterno.

Mi abuela repartía su cariño entre muchos nietos, pero a cada uno nos regalaba centenares de besos en la mejilla cuando nos veía. Recordar a mi abuela me trae al paladar las mejores papas fritas del mundo y a la memoria aquellos largos paseos de la mano de mi madre hasta la estación de la Segunda Aguada para coger el cercanías que nos dejara en San Fernando y nos permitiera pasar la tarde con ella.

Son los buenos recuerdos de una mujer que soportó con entereza la enfermedad del hombre de su vida y que lo lloró y lo añoró desde el día en que se fue. Pero recuperó la sonrisa, aunque sólo fuera por los recuerdos de una vida que, en el epílogo, ella reconocía feliz. Ya viuda, cuando íbamos a verla, siempre nos cantaba alguna de las coplillas de su infancia trianera. Hasta que la enfermedad que borra la memoria la fue alejando más y más de nosotros.

Costaba mucho esfuerzo reconocer a mi abuela en la sombra que gritaba y gemía en el salón de su casa golpeada, sin piedad, por la enfermedad que roba el espíritu. Entre nosotros sólo quedaba su rostro arrugado, su pelo de plata, su cuerpo enjuto, movido como marioneta por sus cinco hijos que cargaron sobre sus espaldas la pesada tarea de cuidar a una madre de la que sólo quedaba lo físico. Y los recuerdos. Los nuestros. Porque los suyos se los llevó la enfermedad.

Por eso, hoy que se cumplen dos meses de que su cuerpo también nos dejó quiero agitar en mi ventana el nombre y el recuerdo de mi abuela para que quede por siempre. Para que ni siquiera la maldita enfermedad lo borre.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Casi on air: La semana contra la pobreza

Este jueves no se emitió mi columna semanal en el Hoy por Hoy porque entre Rajoy y la corrupción y la concejala de vivienda de Chiclana y las viviendas ilegales me quedé sin espacio en la SER. Dos temas que están entre mis preferidos pero que me dejaron fuera de onda. De todas formas, la columna estaba grabada con anterioridad, así que la publico aquí igualmente.


Esta es la semana contra la pobreza y el hambre. Por unos días los medios de comunicación se centran en la tragedia que vive la sexta parte de la población mundial, unos mil millones de personas que sufre las consecuencias de la pobreza severa y el hambre.

El continente africano es el gran protagonista a la hora de hablar de hambre y miseria. La pobreza de sus calles es la gran responsable del ansia migratorio que recorre las entrañas de África. Sin embargo, el mundo rico, en lugar de plantearse un reparto más equitativo y justo de la riqueza, responde a esta necesidad que sienten los jóvenes africanos con barreras y fronteras cada día más altas, cada vez más infranqueables. Pero no hay muros suficientes para contener el hambre y los africanos siguen buscando un futuro mejor mediante la emigración, aunque sea arriesgando sus vidas en una temible travesía marítima.

Pero no hay que irse tan lejos para ver las secuelas de la miseria y la pobreza. En un estudio de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucia se señalaba que en la ciudad de Cádiz había 13.130 personas en los umbrales de la pobreza y 8.567 en situación de pobreza absoluta. No son sólo aquellos que vemos por las calles durmiendo entre cartones, sino que dentro de muchas casas se vive la tragedia de ir a la cama sin cenar.

El perfil era, principalmente, el de ancianos jubilados, con pensiones mínimas, principalmente mujeres, porque la pobreza, como los grandes padecimientos de nuestra sociedad, también tiene nombre de mujer. Pero este estudio resulta ahora inexacto puesto que se realizó antes de que nos sumiéramos en la crisis planetaria que, como podemos percibir en nuestras calles, ha profundizado en las situaciones de miseria y necesidad.

Porque al final, la crisis sólo está sirviendo para acrecentar esa brecha enorme entre quienes tienen mucho y quienes no tienen nada. Decía un poeta que los ricos son más ricos, los pobres son más pobres y cada vez hay más policia en la calle. Quizá por eso y como una ironía del destino la semana contra la pobreza comenzó con un desfile militar. Una demostración obsoleta de fuerza y patrioterio por si a alguien se le ocurre proponer esa rebelión necesaria que cambie por fin las cosas. Porque hay que rebelarse contra la pobreza.

jueves, 15 de octubre de 2009

On air: Jueces en huelga

Esta es la columna emitida el pasado ocho de octubre en el Hoy por Hoy Cádiz:


A esta hora los jueces estarán de vuelta en sus despachos tras haberse concentrado ante la Audiencia Provincial de Cádiz. Sus Señorías están ejerciendo este 8 de octubre, por segunda vez en lo que va de año, su derecho a la huelga. Supongo que para muchos de ellos le resultará tremendamente extraño salir de su despacho a la calle a reivindicar algo. Tan extraño como le resulta a la legislación vigente puesto que la Constitución no reconoce el derecho de sindicación de Jueces y magistrados. Sin embargo, nadie se ha atrevido a prohibir al poder judicial que paralice los juzgados durante un día.

Curiosamente, estas movilizaciones surgieron el día en el que los jueces se sintieron vulnerables. Para algunos jueces que se les pudieran exigir responsabilidades por el desastre en el que se encuentran sumidos sus juzgados les resultaba inaceptable y decidieron mostrar su fuerza y apelar a la lucha obrera, como si ellos fueran mileuristas, su puesto de trabajo corriera peligro o tuvieran que someterse a las presiones empresariales,…

Pero lo hacen en nombre de la Justicia, con mayúsculas. Y en eso nadie puede dejar de coincidir. Mejorar la Justicia es una necesidad de nuestro país. Como profesional del ramo no consigo hacer entender a mis representados que a estas alturas se señalen juicios para el otoño de 2011. Dos años y medio con el expediente paralizado desde la presentación de una demanda hasta la celebración de la vista, es una insensatez.

Lo malo es que cuando los políticos piensan en mejorar la Justicia no suelen tener en la cabeza dotar a los juzgados de más medios materiales, más personal, formación continua y mejorar el sistema informático… de gastar más dinero, en definitiva. Lo único que se le ocurre es hacer leyes de urgencia que faciliten los juicios precipitados, aunque de esta forma las garantías procesales queden en entredicho. Los ejemplos los tenemos a diario en los juzgados. Eso no es mejorar la Justicia sino recortar derechos.

Aunque si los políticos piensan intervenir para mejorar la Justicia, no estaría mal que comenzasen demostrando su respeto a los procesos y resoluciones judiciales. Ya es tarde para que Loaiza no presente una denuncia que no piensa ratificar. O para que Rajoy reconozca que la trama Gürtel era algo más que una persecución judicial. Pero sí que le da tiempo al Partido Popular a descartar definitivamente a Juárez como candidato en La Línea. Un condenado por desobediencia no parece el mejor personaje para encabezar una lista electoral y demostraría que los políticos creen en la Justicia.

domingo, 4 de octubre de 2009

On air: Lo que aprendí con Facebook

Desde el pasado jueves, intervengo semanalmente en el programa de Radio Cádiz, Hoy por hoy, Cádiz. La verdad que me hace ilusión lo de participar en el programa más gaditano de la radiodifusión mundial, tal y como lo denomina su presentador y alma mater (nunca mejor dicho) Carlos Alarcón. Semanalmente, también, trataré de publicar aquí mi comentario. Espero que no sean mis únicos posts.

Soy un fanático de las nuevas tecnologías. Mi blog tiene un par de años, no escribo una carta desde hace siglos y creo que sin internet me costaría mucho vivir. Sobreviviría, pero a duras penas.

En este ámbito cibernético mi último descubrimiento es el Facebook. La red social, además de otras finalidades espurias que mi feliz matrimonio me impide recorrer, tiene la gran virtud de permitir recuperar el contacto con personas a las que hace mucho que no ves. Pones nombres y dos apellidos y en ese gran listado universal te aparece la fotografía actualizada de aquel compañero de clase del que hace un siglo que no sabes nada.

Gracias a Facebook he podido recuperar el contacto con gran parte de los miembros de aquella clase del colegio La Inmaculada a la que Ángela Martínez Accame, nuestra señorita Angelita, tanto nos enseñó. José Miguel, Belén, Ernesto, Teresa, Erta, María, Vane, Jorge,.. Después de años sin saber nada de ellos Facebook me los ha vuelto a traer a mi escritorio.

Pero no todo han sido buenas noticias. Recuperar el contacto con aquellos niños y niñas, hombres y mujeres hoy, también me ha servido para confirmar lo que ya sabía, lo que ya temía. La gran mayoría de ellos ya no están en Cádiz. De aquella clase de 38 alumnos, no somos más de 15 los que tenemos la fortuna de seguir viviendo en la ciudad en la que crecimos. Toledo, La Coruña, Murcia, Leeds o Sevilla son algunos de los lugares en los que aquellos que compartieron Cuadernillos Rubio conmigo se hacen adultos y forman sus familias. A ellos que hoy no pueden sintonizar Radio Cádiz les dedico mi primera columna.

Pero no sólo a ellos. Porque ellos son la anécdota en una categoría más grande. Nada hacia especial aquella clase con respecto a otras muchas de una generación que, más allá del mito de Castellón, ha ido disolviéndose por el mundo, una generación que ha abandonado Cádiz. Los sentimos en nuestra infancia la gran reconversión naval, no éramos conscientes de que aquello, de una forma u otra, nos condenaría a la diáspora, añorando siempre un regreso al que sólo unos pocos afortunados nos pudimos acoger.

En su destierro, estoy seguro que con melancolía recuerdan una ciudad que no tiene trabajo ni vivienda para ellos. Pero Cádiz los necesita. Porque esta ciudad envejece a la misma velocidad con la que pierde población, músculo y sangre. Esos viejos a los que tanto debemos, padres y abuelos de nuestros emigrantes, son la gran mayoría y prefieren mantener el status quo de una ciudad con unas tasas de pobreza cercanas al 40%. Prefieren un Ayuntamiento y una alcaldesa cuya única preocupación es la imagen. Un ayuntamiento y una alcaldesa que son sólo eso. Sólo fachada, todo fachada.