viernes, 30 de noviembre de 2007

Recolocación

Al final se cerró Delphi. Se veía venir, ciertamente, que cuando se convocó a los ciudadanos de Cádiz a las manifestaciones, el proyecto empresarial de Delphi estaba más que caducado. Lo que reclamábamos quienes salimos aquellos días a la calle era una salida digna para esos trabajadores y sobre todo, un plan de industrialización para que Cádiz no se terminara de morir.

El plan de industrialización está sobre la mesa. Ahora no es el momento de valorarlo porque habrá que ver cuánto de lo propuesto se convierte en realidad. Conociendo del pie del que cojea el gobierno Chaves, los gaditanos podemos estar seguros de que el plan de industrialización será un desastre.

Tampoco los trabajadores han salido bien parados. Unos cursos que nadie sabe para qué sirven, el desempleo y ya veremos si alguna de las empresas que se suponen que vienen los recolocan, aunque ya algunas de las citadas empresas han avisado de que los trabajadores de delphi a ellos no les sirven. En definitiva, los trabajadores sin empleo, en la calle, cobrando el paro y esperando a que llegue un supuesto maná divino.

Todos no. Quique García Agulló, el primer parado de Delphi, ha sido recolocado por Teófila Martínez. ¿El puesto? Es lo de menos porque en todos lo hará rematadamente mal. Tal vez por eso lo han colocado en la Oficina del 2012 que se ve que a Doña Teófila le da exactamente igual. Un concejal inútil y un Coordinador casi tan inútil como el concejal. La cuestión era recolocarlo y Teófila lo ha conseguido. Ojalá los poderes públicos hubiesen sido tan efectivos con el resto de parados de Delphi.

lunes, 26 de noviembre de 2007

De todos

Marta y yo nos casamos el 24 de agosto. El sábado, justamente, se cumplieron tres meses. La decisión tan motivada como afortunada respondía a la ilusión de pasar un día feliz con nuestras familias haciéndolas partícipes de las bondades de nuestra relación.

Como marco para nuestro enlace optamos por el Ayuntamiento de Cádiz. Pese a la inicial oposición tradicional de parte de la familia, yo tenía claro que sólo me casaría por lo civil. No tenía sentido tragarme mis ideas sobre la jerarquía eclesiástica y muchos sacerdotes. Nosotros formamos una pareja moderna que no entiende de arras, ni de velos sino sólo de igualdad y respeto.

Gran parte de la culpa de que la ceremonia fuera excelente la tuvo Sebastián Terrada, el concejal de Izquierda Unida, que se mostró amabilísimo, cariñoso y cercano dándole un toque muy especial a un día, sin duda inolvidable.

Conviene no olvidar la importancia del lugar escogido. El Salón de Plenos del Ayuntamiento con su magnífica lámpara de araña y ese aire especial que le da a momentos importantes eso que los periodistas cursis vienen a llamar "un marco incomparable".

No es que yo quiera dar una lección de amor, ni soltar toda esta brasa para edulcorar un lunes que, por lo demás, me está resultando frío y amargo. Os cuento todo esto porque al Teniente-Alcalde Delegado de Régimen Interior, el ínclito Pepe Blas, se le ha ocurrido proponer que no se hagan las bodas en el Ayuntamiento de Cádiz. Él, que es más de misa diaria mientras que cierra las empresas que alimentan a decenas de trabajadores, prefiere que los gaditanos se casen en las iglesias y que dejen el Ayuntamiento para lo que él considere que es importante.

Dice que someterá a estudio su idea, pero ya recordamos como son los estudios de Fernández y después pasa lo de la "zona azul" del Paseo Marítimo. Vamos que los estudios de Pepe Blas se pueden resumir en "lo que me salga a mi de los..."

Yo me casé en el Ayuntamiento, en el Salón de Plenos y los casi cien invitados que nos acompañaron en un día tan importante no dieron la nota, ni montaron ningún espectáculo. Es más, le dieron mucho colorido a la plaza de San Juan de Dios. Como los familiares de la pareja que se casó antes que nosotros o los de la que se casó después. Muchos, de hecho, disfrutaban del Salón de Plenos de su Ayuntamiento por primera vez y se fueron encantados con la belleza del lugar.

Pepe Blas, no emules a Fraga y digas aquello de el Salón de Plenos es mío, porque pareces más Gollum que otra cosa. El Salón de Plenos es de todos los gaditanos y, desde el 24 de agosto de 2007, guardará un rinconcito muy especial en mi corazón entre los sitios que marcaron mi vida.

martes, 20 de noviembre de 2007

Rubalcaba

María Teresa Fernández de la Vega, pertrechada con traje pantalón de color rosa palo de cualquiera de esos diseñadores españoles que tanto gustan a la ¿progresía? femenina en el poder, extrae del bombo de los ministros el nombre de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Del otro bombo, el de las provincias sin políticos socialistas con la entidad suficiente para encabezar la lista del PSOE al Congreso, Zapatero, con el traje de parecer enrollado los domingos (camisa clara y chaqueta marrón, sin corbata), saca el nombre de Cádiz.

¡¡Albiricias!! Nos ha tocado un ministro. Nada más y nada menos que el cántabro Alfredo Pérez Rubalcaba con una importantísima vinculación con Cádiz como ya se encargarán de recordar El País y la Cadena SER dado que hay una foto suya en el Restaurante Blanco y Verde de Conil (muy recomendable su atún, por cierto).

Podría haber sido peor. Nos podía haber tocado en el sorteo, como a los murcianos, Mariano Fernández Bermejo, el terror de los jueces, los fiscales y todos los que amamos el Derecho. El siempre impertinente Mariano ha caido agraciado en Murcia. Lástima. Con lo irónico, ácido y robespierino que es Bermejo, habría caído muy bien en cierto sector del socialismo gaditano.

Lo que está claro es que, desde la desaparición del Alfonso Perales, en Cádiz el PSOE no tiene políticos con el nombre, la categoría y el tirón necesarios para liderar un proyecto que ellos consideran ganador. Ni Rafael Román, ni Carmen (Polo) de González,... nadie ha hecho méritos suficientes para ser el número uno para el Congreso y eso nos deja en esta tesitura de que el primer encargado de representar a los ciudadanos de la provincia de Cádiz no es capaz de distinguir Alcalá del Valle de Alcalá de los Gazules.

Al final, el duelo en las urnas en la provincia de Cádiz lo jugarán dos cántabros. Rubalcaba contra Teófila. Eso no es nuevo. Hace ya muchos años que los chicucos monopolizan el comercio en Cádiz. Ahora les toca a estos dos vendernos humo.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Impuestos

Dice Rajoy que si llega a ser presidente eximirá del pago del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas a los trabajadores que ganamos menos de 16.000 euros al año.

Resulta muy difícil que se cumpla la premisa que plantea Don Mariano, pero, aún así, me quiero detener en la promesa que ofrece el principal líder de la oposición para abrir mi ventana y gritar a los cuatro vientos que yo no quiero que me eximan de pagar impuestos.

No sé si seré un raro especimen, pero para mí pagar el IRPF no supone ningún esfuerzo. Me planteo lo necesaria que resulta mi contribución para que la Sanidad funcione mejor, para que los niños tengan en la escuela ordenadores, para que se construyan casas para los que menos tienen, para que se ofrezca ayuda a los dependientes, para que mejoren nuestras infraestructuras viarias, para que se difunda la cultura a los menos favorecidos...

Que sí, que es verdad que hay listas de espera, que en los colegios los niños se pegan y lo graban por el móvil, que los precios de los pisos no descienden, que muchas personas han tenido que sacrificar su vida para ayudar a un familiar sin recibir nada a cambio, que el AVE no llegará a Cádiz, que con dinero público se financian muchas óperas para los más privilegiados,... Es cierto. El dinero de mis impuestos se podría gestionar mejor, pero no me imagino lo que sería el Estado español sin mis impuestos, sin los tuyos y sin los de los siete millones de trabajadores que cobran menos de 16.000 euros.

Sólo hay dos soluciones. Que sin dinero el Estado se retirara de la mayoría de servicios públicos universales para cedérselos a empresas que cobren por lo mismo (hospitales privados, escuelas religiosas, universidades de credo...) en el más puro estilo del Estado ultramínimo norteamericano. La otra opción es que el dinero que se deja de ingresar por el IRPF se busque en impuestos indirectos que son, siempre, mucho menos justos y equitativos. Prefiero pagar la parte proporcional de impuestos que me corresponden por ganar 10.000 euros al año (y que el que gana 40.000 también lo haga) que tener que pagar dos céntimos más por litro de gasolina y que tenga que pensar si coger el coche o no (mientras que al que gana 40.000 euros los dos céntimos no le influyan).

Ya está bien de bajar los impuestos. Ya está bien de retirar al Estado de las coberturas que debe ofrecer para dejarla en manos de empresas o de la solidaridad (según la importancia de la materia). Yo quiero pagar mis impuestos y que se administren bien. Y si sobra dinero, más casas baratas, más ordenadores en la escuela, más sueldo para los cuidadores de ancianos, más bibliotecas públicas y que el AVE llegue, por fin, a Cádiz.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Aznar no se lo merecía

Dice la sintonía del último anuncio de la ONCE que "cada uno da lo que recibe, y luego recibe lo que da". Pero en muchas ocasiones no es así y hay quien recibe mucho más de lo que da. Hay situaciones en las que algunas personas dan odio y rechazo y reciben comprensión y apoyo. Son paradojas del comportamiento humano en el que ciertas personas de buena voluntad abren su paraguas para resguardar a otros que no la tienen.

Viene esta reflexión por el acontecimiento del sábado en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile. Zapatero y el Rey Juan Carlos defendieron la figura de Aznar ante el mandatario venezolano Hugo Chávez, pero Aznar no se lo merecía.

Aunque Hugo Chávez sea un bocazas, es el presidente venezolano elegido mediante elecciones . Podríamos discutir si esas elecciones son democráticas, pero, esa discusión se puede plantear en muchísimos países en los que ciertos grupos de presión (mediáticos, religiosos, sociales,...) determinan el sentido final de las elecciones. Sea como fuere, Chávez es tan mandatario como lo fue Aznar.

Entiendo que en Sudamérica debe resultar difícilmente admisible ver como el expresidente Aznar gira por el continente dando lecciones de democracia, explicando aquién y cómo deben votar los ciudadanos de los distintos países, apostando por algunos candidatos y desprestigiando a otros (el ejemplo de lo sucedido en México resulta paradigmático). Si Aznar desciende a esas arenas políticas internas en Sudamérica debe saber que puede ser objeto de críticas, algunas con respeto y otras sin él.

Por eso no creo que nuestra política exterior deba ponerse en juego por defender una figura política tan indefendible como la de ese nefasto personaje que fue elegido domocráticamente por los españoles pero que, ahora, es sólo un expresidente con ínfulas de grandeza. Aznar no se merecía esa defensa ni que el Rey perdiera los papeles en público. Por muchas ganas que tuviera de darle un par de sopapos al impresentable de Hugo Chavez.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Francamente

El Partido Popular tiene un grave problema. Evidentemente no en su cúpula directiva más alta, donde saben guardar las formas y mantienen una asquerosa equidistancia entre el futuro y un pasado negro que ensombrece el currículum de algunos de sus líderes, comenzando por el propio presidente fundador. De este modo contentan al grueso de su base social, tanto aquellos convencidamente demócratas como a los queaún lloran los 20 de noviembre.

La excepción, por supuesto, la de algunos frikis políticos como Mayor Oreja (un personaje estrafalario, grotesco y extremista, como muy bien podría decir el humorista antes conocido como Aleix Vidal-Quadras). El mismo que vino de Euskadi a recordarnos a los andaluces que no tenemos democracia, se permitió alabar el período totalitario que sufrió España hasta 1975: para él aquellos cuarenta años de oscuridad fueron un período de bonanza y tranquilidad. Está claro que con el gallego algunos vivían mejor.

La cuestión es que a los populares la partida de memoria histórica planteada por los socialistas les está dejando en fuera de juego. Y si sus líderes saben mantenerse en el alambre, cuando se baja en el escalafón los ejercicios de funambulismo acaban llevando al suelo a algunos responsables peperos.

El último ejemplo lo hemos tenido en El Puerto de Santa María. Para justificar la negativa de los populares a retirar una medalla concedida por el ayuntamiento portuense al dictador de metro y medio su portavoz, Patricia Ibarra, ha comparado la figura del ferrolano con la del rey Juan Carlos. Con monárquicos así, casi que sobramos los republicanos.

Sin embargo, a mi la parte de sus declaraciones que más me llama la atención es cuando la ínclita ha dicho, "Francamente, para hacer el tonto ya tendremos tiempo..." Está claro que no, que en el Partido Popular hacer el tonto "francamente" es bastante habitual.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Vergüenza de cadista

Para mi, como cadista ejerciente, cada vez que viene el Xerez a Carranza siento una especial vergüenza. Esa afición, que dice ser la mejor de España, un día transmuta su cara de mujer amable, simpática y sonriente, para pasar a ser una vulgar fulana de verbo grosero y nulo sentido del gusto.

Cansa un poco oir el Puta Jerez cada vez que el equipo azulino visita el Ramón de Carranza y, más aún, cuando es el primer cántico que sale de las gargantes de miles de aficionados en el momento de climax máximo para el buen aficionado, el instante posterior a que el equipo amarillo haya hecho un gol.

Patético es, también, ver cómo se prestan los radicales del otro bando a un espectáculo bochornoso, encerrados y encajonados, provocando la ira de los vecinos gaditanos con improperios a Cádiz o respondiendo a los insultos con más insultos. Es lo que tiene esta estúpida lucha entre primos alentada por alguna cabeza pensante que, afortunadamente, ya fue segada por la guillotina de las urnas.

Pero el paroxismo de la indecencia lo alcanzan los jóvenes aprendices de batasunos que se esconden entre la juventud gaditana y que aprovechan ocasiones como estas para quemar bidones de basura, lanzar piedras, romper cristales,... entrenándose para cuando dentro de unos años, en su trabajo de militares profesionales alguien los destine al Líbano. Su violencia es la más ridícula de las formas de mostrar la esencia de lo que nunca debió ser nuestra ciudad y a lo que, irremisiblemente, lleva camino de convertirse.

Esos, los angangos de los disturbios que nunca en su vida han pisado las gradas de Carranza, y sus homólogos, los antidisturbios (qué ironia de nombre) deberían alejarse para siempre de lo que rodea al fútbol y, sobre todo, de una afición tan especial como la del Cádiz que desde el domingo vuelve a ser la chica sonriente y guasona que enamora a todos los amantes del fútbol en España, olvidando esa mala tarde en la que pierde la finura y elegancia y avergüenza a muchos de sus más rendidos admiradores.